Cuando se habla de las
pensiones en España, siempre aparecen dos mensajes. Unos dicen que nunca ha
habido tanta gente trabajando y que las cotizaciones siguen batiendo récords.
Otros advierten de que el sistema tiene un problema de fondo y que, tarde o
temprano, alguien tendrá que pagar la factura. ¿Quién tiene razón?
Para entenderlo, no hace falta ser economista ni conocer todos los detalles de los Presupuestos Generales del Estado. Basta con mirar tres cosas: cuánto dinero entra en la Seguridad Social, cuánto sale y de dónde viene el dinero que falta. Porque una cosa es poder pagar las pensiones hoy y otra muy distinta es tener garantizado que podremos pagarlas en las mismas condiciones dentro de veinte o treinta años.






