domingo, 4 de enero de 2026

VENEZUELA: LA PARADOJA DE LA RECUPERACIÓN EN MEDIO DE LA CRISIS HUMANITARIA

FICHA TÉCNICA: INDICADORES ECONÓMICOS Y SOCIALES PRINCIPALES

Indicador

Dato

Observaciones

Población Residente (2025)

~29 millones

INE oficial proyecta 34,5 sin considerar diáspora de 9,1 millones

PIB Nominal (2024)

~$103 mil millones

Recuperación lenta tras la crisis 2013–2020

PIB per Cápita

$3.867 (2024) / $3.103 (2025)

Caída acumulada de $4.825 desde 2013

Crecimiento PIB 2024

8,54% (BCV) / 5,3% (FMI)

FMI sin contacto oficial con autoridades desde 2004

Crecimiento PIB 2025

0,5% (FMI) / ~8% (BCV)

18 trimestres consecutivos de crecimiento según BCV

Tasa de Desempleo Oficial

5,5% (2024)

No refleja informalidad ni precarización

Empleo Informal

84% de la población

ENCOVI 2024

Pobreza Monetaria

73% de hogares (≈21 millones)

Aumento desde 62% en 2023

Población Activa

~33,7 millones

68% en edad laboral (15-64 años)

Índice de Gini

53,9 (2024)

Aumento de 32% desde 2014

Brecha de Ingresos

108x

Decil superior vs. decil inferior

Inflación 2024

~270%

Repunte frente a 2023 por presiones cambiarias

Inflación 2025

~269,6% (estimado)

Estancamiento en niveles muy altos

Inflación 2026

682,1% (proyección FMI)

Riesgo de reversión hiperinflacionaria

Deuda Externa

$164.433 millones

Transparencia Venezuela (2025)

Deuda / PIB

137%

Clasificada como insostenible

Salario Mínimo

130 VES = ~$0,43 USD

Estancado desde 2022

Bonos Complementarios

Hasta $160 mensuales

Ingreso guerra económica + alimentación

Producción Petrolera

1,142 millones de barriles diarios

Recuperación desde mínimo de 0,77 mbd en 2023

Producción vs. Pico 2012

48%

Solo la mitad del máximo histórico

Moneda Nacional

Bolívar (VES)

En circulación desde 2008; redenominación 2021

Tipo de Cambio Oficial

301,37 VES/USD (cierre 2025)

Fijado diariamente por BCV

Tipo de Cambio Paralelo

560+ VES/USD

Brecha de 85%+ respecto a oficial

Devaluación 2025

82,7% (oficial)

Pérdida severa de valor

Variación Cambio Anual

+479%

Bolívar en 1/6 del valor inicial 2025

Índice de Desarrollo Humano

0,711 – 0,767

PNUD: rango por ajustes metodológicos

Ranking IDH Global

113º de 189 países

Por debajo de promedio latinoamericano

Acceso a Salud (pobres)

60%

Brecha de 13 puntos respecto a no pobres

Inseguridad Alimentaria

~33% (moderada-severa)

Afecta principalmente a población pobre

Sistema Político

Presidencialismo autoritario

Separación de poderes debilitada

Elecciones

28 de julio de 2024

Resultados disputados


La recuperación que genera dudas

Cuando observamos las cifras macroeconómicas más recientes de Venezuela, nos enfrentamos a un fenómeno desconcertante: el país registra dieciocho trimestres consecutivos de crecimiento económico positivo, la producción petrolera repunta después de años de caída libre, y algunos indicadores muestran mejoras respecto a 2023. Y sin embargo, el 73% de los hogares vive en pobreza, el empleo formal prácticamente ha desaparecido y la desigualdad se ha profundizado.

Esta paradoja no es casual. Es el resultado de una economía que se recupera en volumen pero no en valor, de una redistribución de ingresos que concentra hacia arriba y de una fragilidad estructural que podría revertirse ante cualquier shock petrolero.

El Banco Central de Venezuela reporta un crecimiento de 8,54% en 2024, seguido de incrementos trimestrales de 9,32% (Q1 2025), 6,65% (Q2 2025) y 8,71% (Q3 2025). Dieciocho trimestres consecutivos de variación positiva tras una contracción histórica.

Pero aquí surge el primer problema. El Fondo Monetario Internacional estima cifras significativamente menores: 5,3% en 2024 y apenas 0,5% en 2025. Esta diferencia no es trivial. El propio FMI reconoce que carece de conversaciones directas con las autoridades venezolanas desde 2004 y enfrenta severas limitaciones estadísticas.

¿A quién creerle? Probablemente a una verdad incómoda: el crecimiento existe, pero es más lento, frágil y volátil de lo que reportan las cifras oficiales. La realidad probablemente se sitúa entre ambas estimaciones: un crecimiento real pero inferior al 8,54% del BCV, posiblemente en torno al 4-6%. Es una recuperación genuina, pero que requiere descuento metodológico significativo.

El petróleo: más barriles, menos dinero

La producción petrolera se ha recuperado desde el mínimo de 770.000 barriles diarios en 2023 hasta 1,142 millones de barriles diarios a finales de 2025, un aumento cercano al 48%. En términos volumétricos, es un avance relevante.

Sin embargo, los ingresos no crecen en la misma proporción. El crudo Merey se ha comercializado por debajo de los 50 dólares por barril (promedio de 47,5 USD en noviembre de 2025), muy lejos de los niveles necesarios para sostener las finanzas públicas. Se estima que los ingresos petroleros de 2025 rondaron los 12.000 millones de dólares, insuficientes para cubrir déficits estructurales o invertir en infraestructura.

Además, la capacidad de expansión sigue limitada: solo operan entre 3 y 5 plataformas de perforación, cuando serían necesarias varias decenas para una recuperación sostenida. El potencial petrolero venezolano —con 300 mil millones de barriles de reservas probadas— sigue siendo mayoritariamente latente. Este es el verdadero dilema: riqueza potencial que no se traduce en prosperidad presente, ilustrando la maldición de los recursos en su forma más pura.

Inflación: estabilidad frágil

La inflación ha descendido drásticamente desde el pico de 13.864% en 2018. Pasó de 305% en 2022 a 189% en 2023. Sin embargo, en 2024 se produjo un rebote inflacionario, asociado a presiones cambiarias y fiscales, elevándola nuevamente a alrededor de 270%, nivel que se mantuvo en 2025.

Esta relativa estabilidad no responde a reformas estructurales profundas, sino a factores preocupantes: contracción del consumo, reducción de la demanda, restricción monetaria y uso de reservas internacionales para sostener el tipo de cambio oficial. En esencia, se ha "comprado" estabilidad de precios mediante empobrecimiento de la demanda. No es sostenible.

El FMI proyecta una inflación de 682% para 2026, lo que implicaría una reversión significativa de la estabilización actual. Los organismos internacionales están advirtiendo sobre exactamente ese riesgo: que los mecanismos artificiales que contienen la inflación colapsen ante cualquier shock externo.

La moneda en caída libre

En 2025, el bolívar se devaluó 82,7% en el mercado oficial, pasando de 52,02 a 301,37 bolívares por dólar, una variación anual de 479%. La brecha con el tipo de cambio paralelo (560+ VES/USD) supera el 85%.

Este diferencial funciona como un "impuesto silencioso": los precios se fijan al tipo de cambio más alto, mientras los salarios se ajustan al más bajo. El efecto: transferencia sistemática de poder adquisitivo desde trabajadores hacia importadores y poseedores de divisas.

El salario mínimo, congelado en 130 bolívares desde 2022, equivale a apenas 0,43 dólares mensuales. Los bonos complementarios —hasta 160 dólares— alivian parcialmente la situación, pero no sustituyen un ingreso laboral digno. Es una estructura de ingresos que obliga a la población a depender de transferencias estatales para subsistencia básica.

Dónde realmente duele: pobreza y desigualdad

El 73% de pobreza monetaria ya es alarmante, pero el dato más preocupante es la desigualdad. El coeficiente de Gini pasó de 40,7 en 2014 a 53,9 en 2024, un aumento del 32%.

El decil más pobre recibe en promedio 12,5 dólares mensuales, mientras el decil más rico supera los 630 dólares, con casos que alcanzan más de 2.700. La brecha es de 108 veces. La recuperación existe, pero está capturada por los estratos altos. Para la mayoría, es apenas una ilusión estadística.

La trampa del empleo informal

El 84% de los venezolanos trabaja en la informalidad. Esto implica ausencia de seguridad social, estabilidad laboral, protección futura y, crucialmente, ausencia de cotizaciones para pensiones. Una generación entera está siendo excluida del sistema de protección social.

El desempleo oficial de 5,5% oculta una realidad de precarización generalizada. Como señala ENCOVI 2024, tener ingresos no equivale a tener empleo de calidad; es la diferencia entre comer hoy e invertir en futuro. Los venezolanos trabajan, pero sin certidumbre, sin derechos laborales, sin horizonte de jubilación. Es empleo sin dignidad.

Deuda insostenible

La deuda externa alcanza los 164.433 millones de dólares (137% del PIB). Venezuela está en default desde 2017, pero los intereses continúan acumulándose. Cada venezolano debe, en promedio, 5.788 dólares, unas 36 veces el salario mínimo anual.

Una parte significativa (58%) es deuda financiera, principalmente bonos que ya han vencido o están en riesgo de reestructuración. La renegociación de esta deuda será inevitable para cualquier gobierno futuro, pero no puede ocurrir sin capacidad de pago. Venezuela permanece atrapada en el círculo vicioso: necesita inversión para crecer, pero la deuda ahoga la capacidad de invertir.

Un apunte necesario: ¿Y la dolarización?

Algunos argumentan que la dolarización informal y el aumento del consumo urbano reflejan una mejora estructural. Sin embargo, estos fenómenos están altamente concentrados geográficamente y por nivel de ingresos, y no se traducen en empleo formal, productividad ni sostenibilidad fiscal. Son mecanismos de adaptación social que permiten supervivencia, no transformación económica.

Mientras el 84% depende de la informalidad, la dolarización parcial apenas oculta un colapso estructural más profundo. La dolarización de facto es un síntoma de fracaso monetario, no de éxito económico. Refleja que la moneda nacional es tan débil que sectores económicos la han abandonado. En una economía sana, la moneda nacional es predominante; en Venezuela, es un activo de último recurso.

Los requisitos de una recuperación sostenible (sin recetas mágicas)

Cualquier recuperación genuina requeriría: (1) diversificación económica más allá del petróleo; (2) reinstitucionalización de la separación de poderes y seguridad jurídica; (3) reinversión en capital humano (educación, salud); (4) renegociación de la deuda externa. Ninguno de estos es viable en el corto plazo bajo la estructura política actual. Es el verdadero núcleo del problema venezolano.

Contexto político: autoritarismo consolidado

Los indicadores económicos no pueden separarse del contexto político. Venezuela es gobernada bajo un régimen presidencialista autoritario, con concentración de poder en el Ejecutivo y debilitamiento de la separación de poderes. Clasificaciones internacionales como V-Dem, Freedom House y el Democracy Index del Economist coinciden en esta caracterización.

Las elecciones de julio de 2024 continúan siendo cuestionadas internacionalmente. Para 2026, el gobierno ha anunciado una reforma constitucional orientada a institucionalizar el llamado "Estado Comunal", esencialmente un sistema de gobierno basado en consejos comunales directamente influenciados por el Ejecutivo. Si se implementara, esto representaría un paso adicional hacia el autoritarismo consolidado.

La arquitectura política no permite correcciones de rumbo económico mediante procesos democráticos. Esto amplifica significativamente el riesgo de reversión brusca de los avances recientes.

Conclusión: recuperación sin bases

Venezuela no está hoy en el colapso absoluto de 2017–2018, pero tampoco ha reconstruido los fundamentos de una economía sostenible. La recuperación es real en volumen, pero frágil, desigual y vulnerable.

Dependencia petrolera casi total (con solo 3-5 plataformas operativas), desigualdad creciente que concentra beneficios hacia arriba, crisis humanitaria persistente que deteriora capital humano, y fragilidad macroeconómica construida sobre contracciones artificiales de demanda definen el presente. Cualquier shock externo podría revertir rápidamente los avances recientes.

Los próximos doce meses serán críticos. Si los precios petroleros caen por debajo de 40 dólares (escenario plausible dado la volatilidad geopolítica), o si hay cambios en el entorno internacional de sanciones, la fragilidad de esta recuperación podría quedar expuesta rápidamente.

Mientras tanto, millones de venezolanos viven en una economía que crece en cifras, pero no en oportunidades ni futuro compartido. Una economía donde 8 de cada 10 trabajan en empleos informales, donde la desigualdad alcanza niveles récord, y donde la dependencia de un solo sector (petróleo) deja todo vulnerable ante cambios en la geopolítica global.


Fuentes consultadas

Banco Central de Venezuela. (2025). "El PIB aumentó 8,71% en el tercer trimestre de 2025". Nota de Prensa. https://www.bcv.org.ve/

Banco Central de Venezuela. (2025). "El PIB creció 9,32% en el primer trimestre de 2025". Nota de Prensa. https://www.bcv.org.ve/

Finanzas Digital. (2025). "BCV reporta crecimiento de 8,71% del PIB en el tercer trimestre de 2025". 16 de octubre de 2025.

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Infobae. (2026). "Venezuela es un gigante en reservas y un enano productivo en el mercado petrolero mundial". 2 de enero de 2026.

Real Instituto Elcano. (2024). "Venezuela: un problema regional e internacional". 8 de abril de 2024.

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Investing.com. (2025). "La moneda venezolana cierra 2025 con una devaluación del 82,7% frente al dólar". 30 de diciembre de 2025.

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Diario El Nacionalista. (2025). "ENCOVI 2024 revela que 21 millones de venezolanos viven en pobreza". 6 de mayo de 2025.

RunRun.es. (2025). "ENCOVI 2024: pobreza y brechas de género en una Venezuela cada vez más desigual". 29 de abril de 2025.

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Freedom House. (2025). "Venezuela: Freedom in the World 2025". https://freedomhouse.org/

WOLA. (2025). "La crisis en Venezuela: un año después de las elecciones presidenciales de julio de 2024". Análisis Regional.

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PNUD. (2024). "Informe de Desarrollo Humano 2024 - Venezuela". Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo.


Nota del autor: Este artículo se basa en fuentes oficiales (Banco Central de Venezuela, Fondo Monetario Internacional, OPEP), organismos internacionales (PNUD, ONU, CEPAL, WOLA), investigación académica independiente (ENCOVI conducida por la Universidad Católica Andrés Bello), y análisis de Transparencia Venezuela. Las discrepancias entre fuentes reflejan desafíos legítimos en la recopilación estadística en contextos de gobernanza débil.