Cuando sube el petróleo, ¿quién gana
y por qué?
Cada vez que el precio del petróleo sube y las grandes
compañías energéticas presentan beneficios elevados, aparece una explicación
aparentemente sencilla, las petroleras venden más caro el petróleo y, por
tanto, ganan mucho más dinero, pero, la realidad es bastante más interesante.
Una compañía como Repsol no es simplemente una empresa
que extrae petróleo y lo vende. Y Moeve (la antigua Cepsa) tampoco obtiene sus
resultados exclusivamente de producir crudo. Detrás de un litro de gasolina o
de diésel existe una larga cadena industrial y comercial en la que intervienen
productores de petróleo, transportistas, mercados internacionales, refinerías,
operadores de productos, distribuidores y gasolineras.
Además, cada eslabón tiene sus propios costes y sus
propios márgenes. La cuestión fundamental es entender qué ocurre entre el
momento en que se extrae un barril de petróleo y el momento en que ese petróleo,
después de ser transformado, acaba convertido en combustible que pagamos en una
estación de servicio.
Y, sobre todo, entender por qué una subida del precio
del petróleo puede hacer que algunas partes de una compañía energética ganen
mucho más dinero, mientras que otras tienen que afrontar precisamente un
aumento de sus costes. Los resultados recientes de Repsol son un buen ejemplo.
En el primer semestre de 2026 obtuvo un beneficio neto de 2.201 millones de
euros y un resultado neto ajustado (que refleja mejor la evolución ordinaria de
los negocios) de 2.711 millones. Pero no todo ese resultado procede de vender
petróleo más caro ya que en el negocio industrial, por ejemplo, el resultado
neto ajustado alcanzó 1.683 millones, impulsado especialmente por el fuerte
aumento de los márgenes de refino.
Moeve ofrece otro ejemplo. En el primer trimestre de
2026 obtuvo un EBITDA ajustado de 506 millones de euros, un 34% más que un año
antes, con el negocio de Energía aportando 404 millones, favorecido por unos
sólidos márgenes de refino. La
conclusión es importante y clara, no existe un único "beneficio del
petróleo". Hay varios negocios diferentes dentro de la cadena energética.
El viaje de un barril
Para entenderlo, imaginemos un barril de petróleo
desde que sale del subsuelo.
Yacimiento
petrolífero
↓
Extracción del crudo
↓
Transporte y almacenamiento
↓
Mercado internacional del petróleo
↓
Refinería
↓
Gasolina · diésel · queroseno · GLP · naftas · otros productos
↓
Almacenamiento y logística
↓
Mayorista / distribuidor
↓
Gasolinera
↓
Consumidor
En cada una de estas etapas hay costes y, en algunos
casos, un margen empresarial. Y aquí está la primera idea que conviene tener
clara: el precio del petróleo no es lo mismo que el precio de la gasolina.
1. El primer negocio: extraer petróleo
La primera etapa es la exploración y producción,
conocida en el sector como Upstream.
Antes de extraer un solo barril, una compañía puede
haber tenido que invertir enormes cantidades de dinero en estudios geológicos,
exploraciones, perforaciones, plataformas, instalaciones de producción,
oleoductos y otra infraestructura. Después comienza la producción. Supongamos,
solamente como ejemplo, que una compañía consigue producir un barril con un
coste total de 30 dólares.
Si ese barril puede venderse a 60 dólares, existe un
margen inicial de: 60 − 30 = 30 dólares por barril. Ahora imaginemos que
el precio internacional sube a 90 dólares y que los costes de producción
permanecen aproximadamente en el mismo nivel: 90 − 30 = 60 dólares por
barril. El precio de venta ha aumentado un 50%, pero el margen antes de
otros costes e impuestos se ha duplicado.
Ese es uno de los mecanismos que pueden provocar que
una compañía productora vea crecer rápidamente sus beneficios cuando suben los
precios del crudo. No quiere decir que todos los costes permanezcan constantes.
Los costes de servicios petroleros, energía, personal, transporte,
mantenimiento, impuestos y otros conceptos pueden aumentar. Pero no todos
los costes aumentan automáticamente y en la misma proporción que el precio de
venta del barril. Ese efecto es especialmente importante en negocios que
requieren enormes inversiones iniciales.
Repsol es un buen ejemplo porque mantiene una
importante actividad de Exploración y Producción. En sus cuentas, la compañía
identifica expresamente la sensibilidad de este negocio a los precios del
petróleo y del gas. Por tanto, si Repsol produce un barril y el mercado
internacional paga más por ese barril, la compañía puede beneficiarse
directamente de la subida. Pero aquí aparece una cuestión que suele
olvidarse:
¿A qué precio vende Repsol su propio
petróleo?
No existe un precio especial porque el petróleo sea
"de Repsol". El crudo se comercializa tomando como referencia los
precios internacionales de los distintos tipos de petróleo y aplicando, según
el caso, diferenciales relacionados con su calidad, ubicación y condiciones de
mercado. Por eso, si un barril producido por Repsol tiene un coste determinado,
su precio de venta no se calcula simplemente sumando ese coste más un pequeño
margen. El mercado internacional determina el valor de ese barril. Y ahí
es donde aparece la siguiente pieza.
2. ¿Quién decide el precio del petróleo?
Cuando escuchamos en las noticias que el Brent está a 80,
90 o 100 dólares por barril, puede parecer que existe un organismo que
establece ese precio. No es así. El precio se forma en los mercados
internacionales a partir de las operaciones de compra y venta, las expectativas
de oferta y demanda y las referencias utilizadas para valorar los diferentes
tipos de crudo.
Una de las principales referencias internacionales es
el Brent, especialmente relevante para Europa. También existe el WTI,
muy utilizado como referencia en Estados Unidos. A esto se añade un enorme
mercado financiero de futuros y otros derivados. Los participantes pueden
negociar contratos relacionados con el petróleo que será entregado en el
futuro, y esas operaciones contribuyen a formar las expectativas de precios.
El precio responde, por tanto, a una combinación de
factores:
- cuánto
petróleo se produce;
- cuánto
petróleo se demanda;
- capacidad
disponible;
- inventarios;
- conflictos
geopolíticos;
- decisiones
de los grandes productores;
- interrupciones
de suministro;
- crecimiento
económico;
- expectativas
futuras;
- tipos
de cambio;
- condiciones
del transporte.
Por eso una guerra, una amenaza sobre una ruta
marítima o una decisión de reducir producción puede hacer subir el precio
incluso antes de que falte físicamente un solo barril. El mercado no
solamente valora el petróleo que existe sino que también valora el petróleo que
espera que exista y pueda llegar al consumidor.
3. El barril llega a la refinería
El petróleo crudo no es todavía gasolina. Este punto es fundamental. El petróleo crudo que llega a una refinería no es todavía gasolina, diésel ni queroseno. Es una mezcla de numerosos hidrocarburos que debe ser separada y posteriormente transformada mediante distintos procesos industriales.
Del crudo a los
productos finales. La refinería separa inicialmente el petróleo mediante
destilación y posteriormente transforma algunas de sus fracciones para obtener
productos como gasolina, diésel, queroseno y otras materias primas y
combustibles.
La imagen permite hacerse una idea de
la complejidad del proceso. El crudo entra en la refinería, se separa en
distintas fracciones y algunas de ellas vuelven a ser procesadas mediante
diferentes unidades para conseguir productos con las características que
demanda el mercado. Por eso una refinería no es simplemente una instalación que
"convierte petróleo en gasolina". Es una gran fábrica que compra una materia prima y obtiene una
cesta de productos de diferente valor. Y aquí aparece uno de
los conceptos fundamentales para entender los beneficios de una refinería: el margen de refino.
Una refinería recibe petróleo y lo transforma mediante
diferentes procesos industriales para obtener una cesta de productos. De un
barril pueden obtenerse diferentes fracciones y productos, entre ellos:
- gasolina;
- gasóleo
o diésel;
- queroseno
y combustible de aviación;
- GLP;
- naftas;
- fuelóleos;
- materias
primas para la industria química.
La refinería es, en cierto modo, una gran fábrica que
compra una materia prima y la transforma
en productos que tienen un valor diferente. Y aquí aparece uno de los conceptos
más importantes para entender los beneficios de Repsol y Moeve:
El margen de refino
De forma simplificada podemos expresarlo así:
Margen de refino = valor de los productos obtenidos −
coste del crudo
Naturalmente, una refinería tiene además costes de
energía, personal, mantenimiento, amortización, transporte, emisiones,
financiación, etc. Pero la idea fundamental es sencilla. Imaginemos una
refinería que compra crudo equivalente a 70 dólares por barril. Después de
transformarlo obtiene una cesta de productos cuyo valor de mercado equivale a
85 dólares. El margen bruto sería aproximadamente: 85 − 70 = 15 dólares por
barril
Pero ahora imaginemos que el petróleo sube a 90
dólares. Si los productos refinados suben también, por ejemplo, hasta 110
dólares: 110 − 90 = 20 dólares por barril. La refinería puede ganar más.
Pero podría suceder exactamente lo contrario. Si el petróleo subiera hasta 90
dólares y los productos solo aumentaran hasta 100: 100 − 90 = 10 dólares por
barril
La materia prima se habría encarecido y el margen de
refino habría disminuido. Por eso es incorrecto afirmar que una refinería
gana automáticamente más cuando sube el petróleo. Lo que importa es la
relación entre el precio del crudo y el precio de los productos que vende.
4. El caso de Repsol: petróleo y refino son dos
negocios distintos
Los resultados de Repsol muestran perfectamente esta
diferencia. En el primer semestre de 2026, el negocio Industrial obtuvo un
resultado neto ajustado de 1.683 millones de euros, frente a 235
millones en el mismo periodo de 2025. Según la propia compañía, una de las
razones fundamentales fue el aumento de los márgenes de refino: el indicador de
margen de Repsol en el periodo pasó de 5,6 dólares por barril a 12,4 dólares
por barril.
Esto es extraordinariamente importante para entender
las noticias sobre beneficios. No estamos hablando simplemente de que Repsol
extraiga petróleo y lo venda más caro. Una parte muy importante del
resultado procede de transformar petróleo en productos cuyo margen de venta
aumentó. De hecho, en el primer semestre de 2026 el beneficio neto ajustado
del negocio Industrial de Repsol fue muy superior al de Upstream. La misma
empresa, por tanto, puede beneficiarse de diferentes situaciones, que son, si
sube el precio del crudo: puede favorecer al productor. Si aumentan los
márgenes de refino: puede favorecer a la refinería. Si aumentan los
márgenes de comercialización: puede favorecer al negocio de distribución.
Son negocios relacionados, pero no son lo mismo.
5. Moeve muestra otro ejemplo
Moeve presenta una situación diferente porque su
estructura de negocio no es idéntica a la de Repsol. La compañía mantiene
actividades de Exploración y Producción, pero su negocio energético tiene un
peso muy importante en refino, comercialización, movilidad y trading. En 2025,
el margen medio de refino de Moeve fue de 7,9 dólares por barril, frente
a 7,0 dólares en 2024.
Y en el primer trimestre de 2026, su negocio de
Energía generó un EBITDA ajustado de 404 millones de euros, apoyado por unos
márgenes de refino sólidos y mayores ventas de productos comerciales. Es decir,
cuando se habla de los beneficios de una petrolera conviene preguntar siempre: ¿De
qué negocio estamos hablando? Porque "petrolera" es una palabra
demasiado amplia. Una compañía integrada puede ser al mismo tiempo:
- productora
de petróleo;
- compradora
de petróleo;
- propietaria
de una refinería;
- comerciante
de productos energéticos;
- mayorista;
- propietaria
de gasolineras;
- empresa
química;
- generadora
eléctrica;
- comercializadora
de energía.
Cada actividad tiene una cuenta de resultados
diferente.
6. ¿Y qué ocurre cuando el producto llega a la gasolinera?
Una vez refinado, el combustible tiene que llegar al
consumidor.
Del refinado al consumidor: los
productos petrolíferos se almacenan y distribuyen a través de diferentes redes
hasta llegar a gasolineras, aeropuertos, industrias, hogares y otros usuarios.
Una vez refinados, los productos se
almacenan en instalaciones específicas y se distribuyen por diferentes vías.
Parte de ellos llega a terminales de distribución desde donde se transportan a
las estaciones de servicio; otros se destinan directamente a aeropuertos,
industrias, hogares o centrales y otras instalaciones. En el caso de los
carburantes de automoción, el último tramo de la cadena es el que termina en la
estación de servicio. Pero incluso aquí hay que recordar que el precio que paga
el consumidor no es simplemente el precio del petróleo.
El barril de petróleo, por tanto, ha
recorrido ya un largo camino. Primero se ha extraído, después se ha
transportado, se ha refinado, se han obtenido diferentes productos, estos se
han almacenado y finalmente se han distribuido.
En cada uno de
esos pasos existen costes y, en algunos casos, márgenes empresariales. Por
eso, cuando un conductor paga un litro de gasolina, está pagando mucho más que
el petróleo que contenía originalmente ese litro.
Hay costes de almacenamiento, transporte, logística,
mantenimiento de instalaciones, personal y comercialización. Y también existe
un margen comercial. Pero hay una cosa especialmente importante: El precio
de la gasolina no es el precio del petróleo.
Cuando un conductor paga, por ejemplo, 1,70 euros por
un litro de gasolina, esos 1,70 euros no representan el valor de un litro de
petróleo. El petróleo se compró como materia prima, se transportó, se refinó y
se convirtió en un producto distinto. Después hay que añadir la logística y
comercialización y, finalmente, los impuestos.
Una forma sencilla de representarlo sería: Precio
final del combustible =
+ coste del crudo
+ coste de refino
+ transporte y almacenamiento
+ distribución y comercialización
+ margen de la estación de servicio
+ impuestos
La Comisión Europea publica semanalmente los precios
de los carburantes en los países de la Unión Europea, diferenciando los precios
con y sin impuestos. El boletín permite observar cómo evolucionan esos
componentes en cada país. Por tanto, cuando sube el petróleo, el efecto se
transmite por toda la cadena, pero no todos los céntimos que aumenta el
precio de la gasolina se convierten en beneficio de la petrolera.
7. Un ejemplo sencillo: ¿qué pasa con un barril?
Para visualizarlo mejor, imaginemos un escenario
completamente hipotético. Una compañía produce un barril.
Coste de producirlo: 30 dólares
Precio internacional: 70 dólares
Margen inicial:
70 − 30 = 40 dólares
Ahora el petróleo sube a 100 dólares. Supongamos que
el coste de producir ese barril aumenta ligeramente, hasta 35 dólares. El nuevo
margen sería:
100 − 35 = 65 dólares
La empresa ha aumentado su margen de 40 a 65 dólares. El
precio del petróleo aumentó 30 dólares. Pero el coste solo aumentó 5. Los
otros 25 dólares han ido, antes de impuestos y otros costes, a aumentar el
margen. Esto explica por qué las empresas productoras pueden registrar
fuertes incrementos de beneficios durante determinados episodios de precios
elevados.
Pero ahora hagamos el mismo ejercicio con una
refinería.
Supongamos que compra un barril por 70 dólares y vende
los productos obtenidos por 85.
Margen:
85 − 70 = 15 dólares
El crudo sube a 100 dólares.
Si los productos refinados pasan a valer 125:
125 − 100 = 25 dólares
La refinería también mejora.
Pero si los productos solo pasan a valer 110:
110 − 100 = 10 dólares
En ese caso, el petróleo ha subido, pero el margen
de la refinería ha caído.
Esta es probablemente una de las ideas más importantes
que debería llevarse el lector del artículo.
8. Entonces, ¿las petroleras ganan dinero simplemente
porque sube el petróleo?
La respuesta es que depende de qué parte del
negocio analicemos.
Para una empresa que produce petróleo, una subida del
precio del crudo suele ser positiva porque aumenta el precio al que puede
vender su producción. Para una refinería, la respuesta depende fundamentalmente
de los márgenes entre el precio del crudo y el precio de los productos
refinados. Para un distribuidor, depende de sus volúmenes, costes y márgenes. Para
una gasolinera, depende del margen comercial y de la evolución de sus costes. Y
para una compañía integrada como Repsol, todas esas cosas pueden suceder
simultáneamente.
Cuando una empresa presenta miles de millones de euros
de beneficio, es fácil imaginar que el incremento del precio de venta se
transforma directamente en beneficio. No es así. Una compañía energética tiene
que afrontar enormes costes:
- exploración;
- perforación;
- extracción;
- mantenimiento;
- energía;
- transporte;
- almacenamiento;
- personal;
- refinerías;
- inversiones;
- amortizaciones;
- financiación;
- seguros;
- impuestos;
- derechos
de emisión;
- seguridad;
- gestión
de residuos;
- comercialización.
Además, algunas inversiones son multimillonarias y se
realizan muchos años antes de generar ingresos. Por eso tampoco es correcto
decir que "producir petróleo cuesta 30 dólares y todo lo que se vende
por encima de 30 es beneficio". El coste de extracción es solo una
parte de la cuenta. La empresa tiene que pagar muchas otras cosas antes de
llegar al beneficio neto que finalmente aparece en su cuenta de resultados.
10. Beneficio no es lo mismo que facturación
Otra confusión bastante habitual es comparar los
ingresos de una petrolera con sus beneficios. Una compañía puede facturar
decenas de miles de millones de euros y obtener un beneficio mucho menor. En el
primer semestre de 2026, por ejemplo, Repsol registró un beneficio neto de
2.201 millones de euros, pero la propia compañía señala que esa cifra estuvo
influida por distintos efectos, entre ellos la revalorización de inventarios.
Su resultado neto ajustado fue de 2.711 millones.
Esto demuestra por qué, para analizar correctamente
los resultados, hay que mirar qué indicador estamos utilizando. No es lo
mismo:
Ventas → EBITDA → resultado operativo → resultado neto
ajustado → beneficio neto.
Cada cifra responde a una pregunta diferente.
11. El petróleo tiene además un curioso efecto
contable: el valor de los inventarios
Existe otra cuestión que suele aparecer en los
resultados de las compañías energéticas. Una refinería necesita tener petróleo
y productos almacenados. Si el precio de esos productos aumenta, el valor
contable de las existencias también puede aumentar. Repsol explica que en el
primer semestre de 2026 el resultado neto estuvo influido por la revalorización
de sus stocks, con un efecto positivo de 823 millones de euros.
Pero esto no debe confundirse con que la compañía haya
generado 823 millones adicionales vendiendo más gasolina. Es un efecto
relacionado con la valoración de los inventarios. Por eso las petroleras suelen
presentar también resultados ajustados para tratar de mostrar con mayor
claridad el comportamiento operativo de sus negocios.
12. ¿Y por qué el precio del petróleo puede subir
tanto?
Aquí volvemos al mercado. Imaginemos que el mundo
consume 100 millones de barriles al día y que, por algún motivo, la oferta
disponible se reduce. No hace falta que desaparezca la mitad de la producción. Una
interrupción relativamente pequeña puede provocar una fuerte reacción si el
mercado considera que existe poco margen de seguridad. Los compradores compiten
entonces por una oferta más limitada. El precio sube.
Y ocurre algo todavía más importante, los precios
pueden subir antes de que exista una escasez física real, porque los
operadores anticipan que podría producirse. Por eso el petróleo es
extremadamente sensible a las noticias geopolíticas. Una guerra, una sanción,
una interrupción en una ruta marítima, una decisión de la OPEP+, una avería
importante o una previsión de aumento de la demanda mundial pueden alterar los
precios.
13. La gran paradoja de una compañía integrada
Aquí podemos resumir todo el proceso con una situación
aparentemente contradictoria. Supongamos que el petróleo sube de 70 a 100
dólares.
Repsol como productor
Tiene petróleo propio.
Puede venderlo más caro.
→ Beneficio potencialmente mayor.
Repsol como refinería
Tiene que comprar crudo.
Su materia prima se encarece.
→ Efecto negativo.
Pero si los precios de gasolina y diésel suben todavía
más que el crudo:
El margen de refino aumenta.
→ Efecto positivo.
Repsol como distribuidor
Vende los productos a sus clientes.
Si aumenta el precio de venta, aumentan sus ingresos,
pero también aumenta el coste de reposición.
→ Hay que analizar el margen.
Consumidor
Paga más.
→ Efecto negativo.
Estado
Recauda impuestos sobre los productos energéticos.
→ Puede aumentar la recaudación asociada a
determinados impuestos, dependiendo de la estructura fiscal y de la evolución
de los volúmenes y precios.
La misma subida del petróleo puede producir, por
tanto, ganadores y perdedores dentro de la misma cadena.
14. La clave está en los márgenes, no solamente en los
precios
Si hubiera que reducir todo este artículo a una sola
idea, sería esta: Para entender los beneficios de una petrolera no basta con
mirar el precio del petróleo. Hay que mirar los márgenes de cada negocio.
Un productor mira la diferencia entre el precio de
venta del barril y sus costes. Una refinería mira la diferencia entre el valor
de los productos que fabrica y el coste de la materia prima. Un distribuidor
mira la diferencia entre el precio al que compra y el precio al que vende,
descontando sus costes. Y una empresa integrada suma los resultados de todos
esos negocios.
Por eso dos compañías energéticas pueden enfrentarse
al mismo precio del petróleo y obtener resultados muy diferentes.
15. Del subsuelo al surtidor: una cadena de márgenes
Podemos
resumir el viaje completo de esta manera:
1.
Yacimiento
Se extrae el petróleo.
Margen = precio de venta del crudo − costes de producción
↓
2.
Transporte
El crudo viaja hasta la refinería.
Costes = transporte + almacenamiento + seguros + logística
↓
3. Mercado
internacional
El precio se referencia respecto a crudos como Brent o WTI y sus
correspondientes diferenciales.
↓
4. Refinería
El crudo se transforma en diferentes productos.
Margen de refino = valor de productos − coste del crudo
↓
5.
Distribución
Los productos se almacenan y transportan.
↓
6.
Comercialización
Mayoristas, distribuidores y estaciones de servicio venden los productos.
↓
7.
Consumidor
El precio final incluye costes, márgenes e impuestos.
16. Entonces, ¿de dónde vienen realmente los grandes
beneficios?
La respuesta no es "del petróleo" a secas. Proceden
de la combinación de varios factores:
Primero, de la producción propia de crudo y gas, cuando los
precios internacionales permiten obtener un margen elevado sobre los costes de
producción.
Segundo, de los márgenes de refino, cuando los precios de los
productos refinados crecen más que el coste del petróleo utilizado como materia
prima.
Tercero, del trading y la comercialización, que aprovechan
diferencias de precios, mercados y localizaciones.
Cuarto, de la distribución y la venta al cliente final.
Quinto, de negocios complementarios como la química, la
generación eléctrica o determinados servicios energéticos.
Y, finalmente, de la estructura financiera y de costes
de cada compañía.
Los resultados recientes de Repsol ilustran
perfectamente esta combinación: en el primer semestre de 2026, el negocio
Industrial destacó especialmente por el fuerte incremento de los márgenes de
refino, mientras que el grupo también obtuvo resultados significativos en
Exploración y Producción, Cliente y otras actividades. Moeve muestra una
fotografía diferente, con un peso muy importante del negocio de Energía y unos
resultados favorecidos también por el comportamiento de los márgenes de refino.
Conclusión: el barril no llega directamente al
depósito del coche
Cuando escuchamos que el petróleo sube y que una
petrolera obtiene grandes beneficios, existe una tentación comprensible de
establecer una relación directa: petróleo caro = gasolina cara = petrolera
gana mucho.
Pero la realidad es bastante más compleja. Entre el
petróleo que sale del subsuelo y el combustible que entra en el depósito de un
automóvil hay una cadena industrial enorme. El petróleo tiene que extraerse,
transportarse, comercializarse, refinarse, almacenarse y distribuirse. En cada
etapa existen costes y márgenes.
Además, el precio del crudo no lo decide una
petrolera. Se forma en un mercado internacional en el que influyen la oferta,
la demanda, las expectativas, la geopolítica, los inventarios y las condiciones
financieras. Y una empresa como Repsol puede encontrarse simultáneamente en
ambos lados de la operación: puede producir un barril y beneficiarse de
venderlo más caro, pero también puede tener que comprar otros barriles para
alimentar sus refinerías. La clave, por tanto, no está solamente en cuánto
cuesta el petróleo.
Está en cuánto cuesta cada etapa de la cadena y
cuánto valor tiene el producto cuando pasa al siguiente eslabón. Esa
diferencia (ese margen) es la que acaba explicando buena parte de los
beneficios.
Y por eso, cuando una petrolera anuncia miles de
millones de euros de beneficio, la pregunta verdaderamente interesante no
debería ser solamente:
"¿Cuánto ha subido el petróleo?"
Sino:
"¿En qué parte de la cadena se ha generado ese
beneficio?”




No hay comentarios:
Publicar un comentario