jueves, 13 de agosto de 2026

¿POR QUÉ UN CAFÉ CUESTA 6 EUROS EN OSLO O COPENHAGUE? LA ECONOMIA QUE HAY DETRÁS DE UN CAFÉ

 

Viajas a Oslo o a Copenhague, entras en una cafetería y pides un café con leche. Quizá añades una pequeña botella de agua. Cuando llega la cuenta, aparece el primer shock del viaje, resulta que has pagado por algo que en España podría costarte poco más de la mitad. La reacción instintiva es sencilla: "Estos países son carísimos".

Y es verdad. Pero la explicación económica es bastante más interesante que simplemente decir que allí "todo cuesta más". Porque el precio de ese café no depende principalmente del café. Depende, sobre todo, de cuánto cuesta vivir y trabajar en el lugar donde te lo están sirviendo.

El café es solo la punta del iceberg

Supongamos que un café cuesta 5,50 euros en Copenhague. El grano que hay dentro de la taza no vale cinco veces más que el de una cafetería española. Tampoco la cafetera es cinco veces mejor. Entonces, ¿de dónde sale la diferencia? Del resto de la cadena.

Está el salario de la persona que prepara el café, el alquiler del local, la electricidad, los seguros, los impuestos, los costes empresariales, el transporte, el mantenimiento y todos los demás servicios que necesita el negocio. Y aquí aparece una de las claves de la economía de los países ricos: los salarios pueden ser elevados porque la productividad de la economía también lo es, aunque también influyen las instituciones laborales, la negociación salarial y la oferta y demanda de trabajadores.

Una empresa farmacéutica danesa, una compañía tecnológica noruega o una gran empresa industrial puede generar mucho valor por trabajador. Puede permitirse pagar salarios elevados para atraer ingenieros, científicos, especialistas y directivos. Pero ese trabajador no se queda aislado dentro de la economía. También necesita una vivienda, un restaurante, un peluquero, un supermercado, un taxi o una cafetería. Y todos esos sectores tienen que competir por trabajadores en el mismo mercado laboral.

Ahí empieza el verdadero efecto dominó.

La cafetería también tiene que competir por trabajadores

Imaginemos dos economías. En la primera, una empresa muy productiva puede pagar salarios elevados. En la segunda, las empresas generan mucho menos valor por trabajador y los salarios son más bajos. La cafetería de ambos países vende exactamente el mismo café. Pero la cafetería del primer país tiene que contratar trabajadores en un mercado donde los salarios son más altos. No puede pagar a su empleado como si estuviera en la segunda economía. Si lo hiciera, ese trabajador podría marcharse a otra empresa que le ofreciera mejores condiciones. Por tanto, la cafetería tiene que elevar sus costes laborales. Y esos costes terminan incorporándose al precio final.

El café se encarece aunque el café no haya cambiado. Esta es una de las ideas fundamentales para entender por qué los servicios suelen ser mucho más caros en los países ricos. Aquí entra Balassa-Samuelson. Los economistas tienen incluso un nombre para una parte de este fenómeno: efecto Balassa-Samuelson. La idea, simplificada, es bastante intuitiva. Una elevada productividad en los sectores que compiten internacionalmente (industria, tecnología, farmacéutica, determinados servicios empresariales, etc.) puede contribuir a sostener salarios más altos en el conjunto de la economía. Pero esos salarios no se quedan únicamente en las empresas exportadoras. Se extienden por el conjunto del mercado laboral.

El problema es que un camarero no puede multiplicar su productividad al mismo ritmo que una fábrica automatizada o una empresa tecnológica. Una fábrica puede producir muchísimo más con nuevas máquinas, software y automatización. Una persona atendiendo una mesa sigue teniendo que atender físicamente a esa mesa. Por eso, cuando los salarios generales suben, los servicios locales tienden a encarecerse. No necesariamente porque sean mejores, sino porque necesitan pagar a personas que viven en una economía donde los salarios y otros costes asociados al trabajo son elevados. Y esto explica una paradoja muy interesante: Los países más productivos pueden terminar teniendo los servicios más caros.

Noruega y Dinamarca: dos caminos diferentes hacia los salarios altos

Noruega y Dinamarca no han llegado a su nivel de riqueza exactamente por el mismo camino. Noruega se benefició enormemente de sus recursos energéticos, especialmente petróleo y gas, y de la capacidad de canalizar  parte de esa riqueza hacia el ahorro y la inversión a largo plazo.

Dinamarca, por su parte, cuenta con una economía muy diversificada y empresas extraordinariamente competitivas en sectores como la industria farmacéutica, el transporte marítimo, la alimentación, la ingeniería y las tecnologías relacionadas con la energía. Son modelos diferentes. Pero ambos tienen algo en común: una capacidad elevada para generar valor por trabajador. Y eso importa mucho más para explicar los salarios que el precio de un café.

Entonces, ¿son realmente más ricos?

Aquí aparece otra trampa. Un noruego o un danés puede cobrar mucho más que un español en términos nominales Pero eso no significa que pueda comprar necesariamente el doble de bienes y servicios.

Si su salario es el doble pero la vivienda, los restaurantes, determinados servicios y otros bienes son también mucho más caros, una parte importante de esa ventaja desaparece cuando medimos el poder adquisitivo. Por eso los economistas utilizan la paridad de poder adquisitivo (PPA). En lugar de preguntar simplemente: "¿Cuántos euros cobra esta persona?" la pregunta pasa a ser: "¿Qué cantidad de bienes y servicios puede comprar realmente con ese dinero?" Es una diferencia fundamental. Porque 3.500 euros de salario no significan lo mismo en todas partes.

El turista español comete un pequeño error

Cuando un español llega a Oslo y ve un café a 6 euros, compara automáticamente ese precio con el de su barrio. Pero está comparando dos cosas distintas. Está comparando un precio noruego con una estructura salarial española. Para un residente noruego, esos 6 euros representan una cantidad de dinero diferente dentro de su propia economía. Es exactamente lo mismo que ocurre cuando un noruego aterriza en España. Puede entrar en una cafetería, mirar la carta y pensar: "¿Cómo puede ser esto tan barato?" No es que el café español sea mejor o peor. Es que está siendo producido dentro de una economía con otro nivel de salarios, alquileres, costes empresariales y precios.

Por eso el extranjero puede parecer rico en España

Y aquí aparece la parte más curiosa. Un trabajador que gana un salario elevado en Noruega o Dinamarca puede sentirse perfectamente como una persona de clase media en su propio país. Paga un alquiler elevado. Compra alimentos a precios elevados. Paga por servicios caros. Sale a cenar y comprueba que una noche normal puede costar bastante dinero. Pero si mantiene ese mismo salario y pasa una temporada en España, su percepción económica cambia radicalmente. De repente, el alquiler le parece barato. Los restaurantes le parecen baratos. Los servicios personales le parecen baratos. Y su salario tiene una capacidad de compra mucho mayor. No se ha hecho más rico. Ha cambiado de estructura de precios. Esta es precisamente una de las razones por las que la diferencia entre salario nominal y poder adquisitivo es tan importante.

La paradoja del país rico

Y aquí está la verdadera paradoja. Un país puede ser rico y, al mismo tiempo, parecer carísimo para un visitante extranjero. De hecho, ambas cosas pueden estar relacionadas. Una economía muy productiva genera salarios elevados. Los salarios elevados aumentan los costes de los servicios que utilizan trabajadores locales. Los alquileres y otros costes también pueden subir. Y el resultado es un nivel de precios elevado.

Por eso, cuando pagamos seis euros por un café en Copenhague, no estamos pagando seis euros por café. Estamos pagando una pequeña parte de la estructura económica de Dinamarca. Pagamos al camarero. Pagamos el alquiler. Pagamos la energía. Pagamos los impuestos. Pagamos los costes del negocio. Y, en buena medida, pagamos el hecho de que detrás de esa cafetería existe una economía con salarios, alquileres y otros costes elevados. La próxima vez que mires una cuenta de 6 euros por un café en Oslo, puedes pensar que te han cobrado demasiado. O puedes verlo de otra manera: acabamos de tomar un café con una pequeña lección de economía dentro.

Anexo: La economía de un café, en números







Fuentes: OCDE, Average annual wages, datos de 2025; Deutsche Bank Research, Mapping the World's Prices, para el precio comparable del cappuccino. Los valores PPA están expresados en dólares estadounidenses ajustados por paridad de poder adquisitivo.

Los 35.121 € son el salario medio español en euros a precios de 2025. Los 57.779 $ son ese salario convertido mediante PPA, no mediante el tipo de cambio de mercado. La OCDE define la PPA precisamente como una conversión que elimina las diferencias de niveles de precios entre países.

Por tanto: 35.121 € → 57.779 $ PPA no significa que 1 € = 1,645 $ en el mercado. Significa aproximadamente que el salario de 35.121 € en España tiene un poder de compra equivalente a 57.779 dólares en EE. UU., una vez corregidas las diferencias de precios.

Los salarios son datos de la OCDE para 2025; la OCDE ofrece tanto el salario medio como su equivalente ajustado por PPA. Los valores PPA son 57.779 $ para España, 78.090 $ para Dinamarca y 73.462 $ para Noruega.

https://data-explorer.oecd.org/vis?df%5Bds%5D=DisseminateFinalDMZ&df%5Bid%5D=DSD_EARNINGS%40AV_AN_WAGE&df%5Bag%5D=OECD.ELS.SAE&dq=..USD_PPP....&pd=%2C&to%5BTIME_PERIOD%5D=false&vw=tb

La conclusión es clara: Dinamarca y Noruega tienen salarios medios mucho más elevados que España, pero una parte importante de esa diferencia desaparece cuando ajustamos por el coste de vida. Al mismo tiempo, los servicios locales (como un café) son considerablemente más caros. El precio de un café, por tanto, no puede interpretarse correctamente sin tener en cuenta la estructura salarial y de precios de la economía en la que se consume.


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