domingo, 2 de agosto de 2026

MARRUECOS: DESARROLLO ECONÓMICO, MUNDIAL 2030 Y PRESIÓN MIGRATORIA

 

La reciente crisis en la frontera de Ceuta, con la entrada masiva de miles de personas en apenas unas jornadas, ha vuelto a situar la gestión migratoria en el centro del debate político. Más allá de las imágenes de emergencia en el espigón del Tarajal, este fenómeno responde a realidades estructurales profundas. Para entender lo ocurrido, es imprescindible analizar la radiografía económica, demográfica y geopolítica del país vecino.

Cada año, decenas de miles de personas llegan a España desde las costas marroquíes. Algunas son ciudadanos marroquíes; otras proceden de países del África subsahariana y utilizan Marruecos como país de tránsito. Comprender este fenómeno exige analizar no solo la inmigración, sino también la economía marroquí, su evolución política y las grandes inversiones que el país está realizando con motivo de la organización conjunta del Mundial de Fútbol de 2030.

Las relaciones entre España y Marruecos constituyen uno de los ejes estratégicos más importantes del Mediterráneo occidental. Ambos países mantienen una intensa cooperación económica, comercial y de seguridad, pero también conviven con discrepancias históricas relacionadas con el Sáhara Occidental, Ceuta y Melilla, la gestión de las fronteras y los flujos migratorios.

En este contexto, Marruecos se encuentra inmerso en uno de los mayores programas de inversión pública de su historia con motivo de la organización conjunta del Mundial de Fútbol de 2030 junto con España y Portugal.

El presente artículo analiza tres aspectos estrechamente relacionados: la situación económica de Marruecos, el esfuerzo financiero que supone la preparación del Mundial y las causas que explican tanto la emigración de ciudadanos marroquíes como la utilización del territorio marroquí como principal vía de acceso de numerosos migrantes africanos hacia España. El objetivo es ofrecer una visión basada en datos que permita comprender un fenómeno complejo desde una perspectiva económica, demográfica y geopolítica.

1. La economía marroquí

Marruecos cuenta con aproximadamente 38 millones de habitantes y posee una de las economías más diversificadas del norte de África.














Desde el punto de vista demográfico, presenta una estructura de población relativamente joven en comparación con la mayoría de los países europeos. La edad mediana se sitúa en torno a los 31 años, frente a los 45 años de España.

Como muestra la pirámide de población, la base continúa siendo relativamente amplia, aunque el descenso de la natalidad en las últimas décadas está modificando progresivamente su estructura demográfica. Esta composición implica que cada año se incorporan al mercado laboral numerosos jóvenes, lo que constituye una oportunidad para el crecimiento económico, pero también un desafío para la creación de empleo.

Cuando la economía no es capaz de absorber toda esa mano de obra, una parte de la población busca oportunidades laborales en el extranjero. Este factor demográfico, unido a las diferencias salariales con Europa y a la proximidad geográfica con España, contribuye a explicar una parte de los flujos migratorios procedentes de Marruecos.

La economía marroquí experimentó una fuerte recuperación tras la pandemia de COVID-19. Después de registrar un PIB de 121.350 millones de dólares en 2020, la actividad económica repuntó hasta alcanzar 160.610 millones de dólares en 2024. La caída observada en 2022 responde, en parte, al efecto del tipo de cambio y a la desaceleración económica internacional, ya que el crecimiento real del PIB fue positivo ese año.










Fuente: Banco Mundial World Development Indicators

Sus principales sectores son:

  • Agricultura.
  • Industria del automóvil.
  • Industria aeronáutica.
  • Turismo.
  • Producción y exportación de fosfatos.
  • Comercio internacional a través del puerto de Tánger Med.












Durante las dos últimas décadas el país ha experimentado una importante modernización de sus infraestructuras, incluyendo autopistas, líneas ferroviarias de alta velocidad, puertos y aeropuertos.

Sin embargo, este crecimiento convive con importantes desafíos estructurales:

  1. Elevadas tasas de desempleo juvenil: Marruecos presenta una elevada tasa de desempleo juvenil. Según la Encuesta de Fuerza de Trabajo de 2024, citada por el Fondo Monetario Internacional, el desempleo entre los jóvenes de 15 a 24 años alcanzó el 36,8 %, una de las principales debilidades estructurales de su mercado laboral. Si se utilizan las estimaciones armonizadas de la Organización Internacional del Trabajo y el Banco Mundial, la tasa se sitúa en torno al 22 %, diferencia que responde a metodologías estadísticas distintas.
  2. Desigualdades entre áreas urbanas y rurales; Persisten importantes desigualdades entre las áreas urbanas y rurales. Según el Alto Comisionado de Planificación de Marruecos (HCP), en 2024 la tasa de pobreza multidimensional en las zonas rurales era del 13,1 %, frente al 3,0 % en las zonas urbanas. Además, el 72 % de las personas en situación de pobreza multidimensional residían en el medio rural.

¿Qué es la pobreza multidimensional?

La pobreza multidimensional es un indicador que mide las carencias que experimentan las personas en distintos aspectos esenciales de la vida, no solo en sus ingresos económicos.

A diferencia de la pobreza monetaria, que se basa exclusivamente en el nivel de renta, la pobreza multidimensional evalúa si los hogares tienen acceso a bienes y servicios fundamentales para disfrutar de un nivel de vida digno.

Entre los indicadores más utilizados se encuentran:

  • Acceso a la educación y años de escolarización.
  • Acceso a servicios sanitarios.
  • Calidad de la vivienda.
  • Disponibilidad de agua potable y saneamiento.
  • Acceso a electricidad.
  • Combustibles adecuados para cocinar.
  • Condiciones de vida y posesión de bienes básicos.

Una persona puede no ser considerada pobre por sus ingresos y, sin embargo, sufrir pobreza multidimensional si carece simultáneamente de varios de estos elementos esenciales.

En Marruecos, este indicador pone de manifiesto que las zonas rurales presentan mayores carencias en infraestructuras, servicios públicos y oportunidades que las áreas urbanas, lo que explica que la incidencia de la pobreza multidimensional sea significativamente superior en el medio rural.

  1. Salarios significativamente inferiores a los de España y a los de la mayoría de los países de la Europa Occidental: Los salarios en Marruecos siguen siendo significativamente inferiores a los de España y a la media de la Unión Europea. En 2024, el salario mínimo legal en el sector privado era de 3.111 dírhams mensuales (unos 290-300 euros al tipo de cambio de la época), mientras que en España el Salario Mínimo Interprofesional ascendía a 1.134 euros mensuales en 14 pagas (1.323 euros en 12 pagas).

4. Dependencia de la agricultura y de los periodos de sequía: Aunque la agricultura representa aproximadamente el 11 % del Producto Interior Bruto (PIB) de Marruecos, continúa siendo un sector estratégico porque proporciona empleo a cerca del 30 % de la población ocupada y constituye la principal fuente de ingresos en numerosas zonas rurales. 

Esta elevada dependencia hace que las sequías tengan un impacto directo sobre la economía nacional. La OCDE señala que la producción agrícola, especialmente la de cereales, es altamente volátil y muy sensible a las condiciones climáticas. Como ejemplo, la severa sequía de 2022 provocó un fuerte descenso de la producción cerealista, mientras que en 2024 el valor añadido del sector agrícola volvió a contraerse más de un 4 % debido a la persistencia de la sequía. Esta caída afectó especialmente al empleo rural y a los ingresos de los hogares agrícolas.

La economía marroquí ha reducido progresivamente su dependencia del sector agrícola gracias al crecimiento de la industria, el turismo y los servicios. Sin embargo, la agricultura continúa desempeñando un papel determinante en el empleo y en la estabilidad económica de las zonas rurales, por lo que los episodios prolongados de sequía siguen representando uno de los principales riesgos macroeconómicos del país.

Estas circunstancias hacen que parte de la población considere la emigración como una oportunidad para mejorar sus perspectivas económicas.

2. El Mundial 2030 como motor de inversión

La organización del Mundial representa para Marruecos una oportunidad internacional sin precedentes.

El Gobierno marroquí ha anunciado importantes inversiones destinadas a:

  • ampliación de aeropuertos;
  • mejora de la red ferroviaria;
  • nuevas carreteras;
  • renovación y construcción de estadios;
  • desarrollo hotelero y turístico.

Una parte importante de esta financiación procede del presupuesto público, de empresas estatales, de préstamos nacionales e internacionales y de inversión privada.

El Ejecutivo sostiene que estas obras no deben interpretarse únicamente como un gasto vinculado al campeonato, sino como inversiones estratégicas destinadas a acelerar el desarrollo económico del país.

No obstante, diversos economistas advierten que el éxito de estas inversiones dependerá de que las nuevas infraestructuras generen crecimiento económico una vez finalizado el campeonato, evitando un incremento excesivo de la deuda pública.

3. El contexto político

Las relaciones entre España y Marruecos están condicionadas por varios factores:

  • el conflicto del Sáhara Occidental;
  • la rivalidad entre Marruecos y Argelia;
  • la gestión de la inmigración;
  • la cooperación antiterrorista;
  • las cuestiones relativas a Ceuta y Melilla.

El Sáhara Occidental continúa siendo el principal punto de fricción diplomática.

Marruecos considera dicho territorio parte integrante de su soberanía, mientras que el Frente Polisario reclama la independencia con el respaldo de Argelia.

España mantiene una relación especialmente delicada con ambos países debido a su proximidad geográfica y a sus intereses económicos y energéticos.

4. Marruecos como país de origen y de tránsito

Con frecuencia se asocia la inmigración irregular procedente de Marruecos exclusivamente con ciudadanos marroquíes.

Sin embargo, la realidad es más compleja.

Marruecos desempeña un doble papel:

  • país de origen de parte de los inmigrantes;
  • país de tránsito para miles de personas procedentes del África subsahariana.

Muchos migrantes llegan primero a Marruecos desde países como Mali, Senegal, Guinea o Costa de Marfil con el objetivo de alcanzar posteriormente territorio europeo.

En consecuencia, una parte significativa de las llegadas a España desde Marruecos corresponde a ciudadanos de terceros países.

5. Las causas de la emigración

Las razones que impulsan estos movimientos migratorios son múltiples.

Entre ellas destacan:

  • diferencias salariales entre Europa y el norte de África;
  • desempleo juvenil;
  • pobreza en determinados países africanos;
  • conflictos armados e inestabilidad política;
  • redes familiares ya establecidas en Europa;
  • proximidad geográfica entre Marruecos y España.

No existe una única explicación. La inmigración responde a la combinación de factores económicos, demográficos, sociales y políticos.

Conclusión

La situación migratoria entre Marruecos y España no puede entenderse mediante una única causa.

La evolución económica de Marruecos muestra un país que ha experimentado importantes avances industriales y de infraestructuras, pero que continúa enfrentándose a retos relacionados con el empleo, la desigualdad y el desarrollo regional.

La celebración del Mundial 2030 constituye una apuesta estratégica destinada a acelerar ese proceso de modernización, aunque su éxito dependerá de la capacidad del país para transformar dichas inversiones en crecimiento económico sostenible.

Al mismo tiempo, Marruecos desempeña un papel esencial como socio estratégico de España en materia comercial, energética y de control de fronteras, además de ser un territorio de tránsito para miles de migrantes procedentes del África subsahariana.

Comprender esta realidad exige analizar simultáneamente la economía, la geopolítica y la demografía, evitando interpretaciones simplistas. Solo mediante un enfoque basado en datos y fuentes contrastadas es posible entender un fenómeno que afecta tanto a Marruecos como a España y al conjunto de la Unión Europea.

Eventos como el vivido en Ceuta evidencian que las diferencias económicas, las limitadas oportunidades laborales para parte de la juventud marroquí y la posición estratégica de Marruecos como país de tránsito seguirán condicionando la presión migratoria sobre la frontera sur de Europa. La evolución de estos flujos dependerá también de factores políticos, demográficos y de cooperación entre ambos países.

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