La reciente crisis en la frontera de
Ceuta, con la entrada masiva de miles de personas en apenas unas jornadas, ha
vuelto a situar la gestión migratoria en el centro del debate político. Más
allá de las imágenes de emergencia en el espigón del Tarajal, este fenómeno
responde a realidades estructurales profundas. Para entender lo ocurrido, es
imprescindible analizar la radiografía económica, demográfica y geopolítica del
país vecino.
Cada año, decenas de miles de personas llegan a España
desde las costas marroquíes. Algunas son ciudadanos marroquíes; otras proceden
de países del África subsahariana y utilizan Marruecos como país de tránsito.
Comprender este fenómeno exige analizar no solo la inmigración, sino también la
economía marroquí, su evolución política y las grandes inversiones que el país
está realizando con motivo de la organización conjunta del Mundial de Fútbol de
2030.
Las relaciones entre España y Marruecos constituyen uno
de los ejes estratégicos más importantes del Mediterráneo occidental. Ambos
países mantienen una intensa cooperación económica, comercial y de seguridad,
pero también conviven con discrepancias históricas relacionadas con el Sáhara
Occidental, Ceuta y Melilla, la gestión de las fronteras y los flujos
migratorios.
En este contexto, Marruecos se encuentra inmerso en uno
de los mayores programas de inversión pública de su historia con motivo de la
organización conjunta del Mundial de Fútbol de 2030 junto con España y
Portugal.
El
presente artículo analiza tres aspectos estrechamente relacionados: la
situación económica de Marruecos, el esfuerzo financiero que supone la
preparación del Mundial y las causas que explican tanto la emigración de
ciudadanos marroquíes como la utilización del territorio marroquí como
principal vía de acceso de numerosos migrantes africanos hacia España. El
objetivo es ofrecer una visión basada en datos que permita comprender un
fenómeno complejo desde una perspectiva económica, demográfica y geopolítica.
1. La
economía marroquí
Marruecos cuenta con aproximadamente 38 millones de
habitantes y posee una de las economías más diversificadas del norte de África.
Desde el punto de vista demográfico, presenta una estructura de población relativamente joven en comparación con la mayoría de los países europeos. La edad mediana se sitúa en torno a los 31 años, frente a los 45 años de España.
Como muestra la pirámide de población, la base continúa
siendo relativamente amplia, aunque el descenso de la natalidad en las últimas
décadas está modificando progresivamente su estructura demográfica. Esta
composición implica que cada año se incorporan al mercado laboral numerosos
jóvenes, lo que constituye una oportunidad para el crecimiento económico, pero
también un desafío para la creación de empleo.
Cuando
la economía no es capaz de absorber toda esa mano de obra, una parte de la
población busca oportunidades laborales en el extranjero. Este factor
demográfico, unido a las diferencias salariales con Europa y a la proximidad
geográfica con España, contribuye a explicar una parte de los flujos
migratorios procedentes de Marruecos.
La
economía marroquí experimentó una fuerte recuperación tras la pandemia de
COVID-19. Después de registrar un PIB de 121.350 millones de dólares en 2020,
la actividad económica repuntó hasta alcanzar 160.610 millones de dólares en
2024. La caída observada en 2022 responde, en parte, al efecto del tipo de
cambio y a la desaceleración económica internacional, ya que el crecimiento
real del PIB fue positivo ese año.
Fuente: Banco Mundial World Development Indicators
Sus principales sectores son:
- Agricultura.
- Industria
del automóvil.
- Industria
aeronáutica.
- Turismo.
- Producción
y exportación de fosfatos.
- Comercio
internacional a través del puerto de Tánger Med.
Durante las dos últimas décadas el país ha experimentado una importante modernización de sus infraestructuras, incluyendo autopistas, líneas ferroviarias de alta velocidad, puertos y aeropuertos.
Sin embargo, este crecimiento convive con importantes
desafíos estructurales:
- Elevadas
tasas de desempleo juvenil: Marruecos presenta una elevada tasa de
desempleo juvenil. Según la Encuesta de Fuerza de Trabajo de 2024, citada
por el Fondo Monetario Internacional, el desempleo entre los jóvenes de 15
a 24 años alcanzó el 36,8
%, una de las principales debilidades estructurales de su
mercado laboral. Si se utilizan las estimaciones armonizadas de la
Organización Internacional del Trabajo y el Banco Mundial, la tasa se
sitúa en torno al 22
%, diferencia que responde a metodologías estadísticas
distintas.
- Desigualdades
entre áreas urbanas y rurales; Persisten importantes desigualdades
entre las áreas urbanas y rurales. Según el Alto Comisionado de
Planificación de Marruecos (HCP), en 2024 la tasa de pobreza
multidimensional en las zonas rurales era del 13,1 %, frente al 3,0 % en
las zonas urbanas. Además, el 72 % de las personas en situación de pobreza
multidimensional residían en el medio rural.
¿Qué es la pobreza multidimensional?
La pobreza multidimensional
es un indicador que mide las carencias que experimentan las personas en
distintos aspectos esenciales de la vida, no solo en sus ingresos económicos.
A
diferencia de la pobreza monetaria, que se basa exclusivamente en el nivel de
renta, la pobreza multidimensional evalúa si los hogares tienen acceso a bienes
y servicios fundamentales para disfrutar de un nivel de vida digno.
Entre
los indicadores más utilizados se encuentran:
- Acceso a la educación y años de escolarización.
- Acceso a servicios sanitarios.
- Calidad de la vivienda.
- Disponibilidad de agua potable y saneamiento.
- Acceso a electricidad.
- Combustibles adecuados para cocinar.
- Condiciones de vida y posesión de bienes básicos.
Una
persona puede no ser considerada pobre por sus ingresos y, sin embargo, sufrir
pobreza multidimensional si carece simultáneamente de varios de estos elementos
esenciales.
En Marruecos, este
indicador pone de manifiesto que las zonas rurales presentan mayores carencias
en infraestructuras, servicios públicos y oportunidades que las áreas urbanas,
lo que explica que la incidencia de la pobreza multidimensional sea
significativamente superior en el medio rural.
- Salarios
significativamente inferiores a los de España y a los de la mayoría de los
países de la Europa Occidental: Los salarios en Marruecos siguen siendo
significativamente inferiores a los de España y a la media de la Unión
Europea. En 2024, el salario mínimo legal en el sector privado era de
3.111 dírhams mensuales (unos 290-300 euros al tipo de cambio de la
época), mientras que en España el Salario Mínimo Interprofesional ascendía
a 1.134 euros mensuales en 14 pagas (1.323 euros en 12 pagas).
4. Dependencia de la agricultura y de los
periodos de sequía: Aunque la agricultura representa aproximadamente el 11 % del Producto Interior Bruto
(PIB) de Marruecos, continúa siendo un sector estratégico
porque proporciona empleo a cerca del 30
% de la población ocupada y constituye la principal fuente de
ingresos en numerosas zonas rurales.
Esta elevada dependencia hace que las
sequías tengan un impacto directo sobre la economía nacional. La OCDE señala
que la producción agrícola, especialmente la de cereales, es altamente volátil
y muy sensible a las condiciones climáticas. Como ejemplo, la severa sequía de 2022 provocó un fuerte
descenso de la producción cerealista, mientras que en 2024 el valor añadido
del sector agrícola volvió a contraerse más
de un 4 % debido a la persistencia de la sequía. Esta caída
afectó especialmente al empleo rural y a los ingresos de los hogares agrícolas.
La economía marroquí ha reducido progresivamente su
dependencia del sector agrícola gracias al crecimiento de la industria, el
turismo y los servicios. Sin embargo, la agricultura continúa desempeñando un
papel determinante en el empleo y en la estabilidad económica de las zonas
rurales, por lo que los episodios prolongados de sequía siguen representando
uno de los principales riesgos macroeconómicos del país.
Estas circunstancias hacen que parte de la población
considere la emigración como una oportunidad para mejorar sus perspectivas
económicas.
2. El
Mundial 2030 como motor de inversión
La organización del Mundial representa para Marruecos
una oportunidad internacional sin precedentes.
El Gobierno marroquí ha anunciado importantes
inversiones destinadas a:
- ampliación
de aeropuertos;
- mejora
de la red ferroviaria;
- nuevas
carreteras;
- renovación
y construcción de estadios;
- desarrollo
hotelero y turístico.
Una parte importante de esta financiación procede del
presupuesto público, de empresas estatales, de préstamos nacionales e
internacionales y de inversión privada.
El Ejecutivo sostiene que estas obras no deben
interpretarse únicamente como un gasto vinculado al campeonato, sino como
inversiones estratégicas destinadas a acelerar el desarrollo económico del
país.
No obstante, diversos economistas advierten que el
éxito de estas inversiones dependerá de que las nuevas infraestructuras generen
crecimiento económico una vez finalizado el campeonato, evitando un incremento
excesivo de la deuda pública.
3. El contexto
político
Las relaciones entre España y Marruecos están
condicionadas por varios factores:
- el
conflicto del Sáhara Occidental;
- la
rivalidad entre Marruecos y Argelia;
- la
gestión de la inmigración;
- la
cooperación antiterrorista;
- las
cuestiones relativas a Ceuta y Melilla.
El Sáhara Occidental continúa siendo el principal
punto de fricción diplomática.
Marruecos considera dicho territorio parte integrante
de su soberanía, mientras que el Frente Polisario reclama la independencia con
el respaldo de Argelia.
España mantiene una relación especialmente delicada
con ambos países debido a su proximidad geográfica y a sus intereses económicos
y energéticos.
4. Marruecos
como país de origen y de tránsito
Con frecuencia se asocia la inmigración irregular procedente
de Marruecos exclusivamente con ciudadanos marroquíes.
Sin embargo, la realidad es más compleja.
Marruecos desempeña un doble papel:
- país de
origen de parte de los inmigrantes;
- país de
tránsito para miles de personas procedentes del África subsahariana.
Muchos migrantes llegan primero a Marruecos desde
países como Mali, Senegal, Guinea o Costa de Marfil con el objetivo de alcanzar
posteriormente territorio europeo.
En consecuencia, una parte significativa de las
llegadas a España desde Marruecos corresponde a ciudadanos de terceros países.
5. Las
causas de la emigración
Las razones que impulsan estos movimientos migratorios
son múltiples.
Entre ellas destacan:
- diferencias
salariales entre Europa y el norte de África;
- desempleo
juvenil;
- pobreza
en determinados países africanos;
- conflictos
armados e inestabilidad política;
- redes
familiares ya establecidas en Europa;
- proximidad
geográfica entre Marruecos y España.
No existe una única explicación. La inmigración
responde a la combinación de factores económicos, demográficos, sociales y
políticos.
Conclusión
La situación migratoria entre Marruecos y España no
puede entenderse mediante una única causa.
La evolución económica de Marruecos muestra un país
que ha experimentado importantes avances industriales y de infraestructuras,
pero que continúa enfrentándose a retos relacionados con el empleo, la
desigualdad y el desarrollo regional.
La celebración del Mundial 2030 constituye una apuesta
estratégica destinada a acelerar ese proceso de modernización, aunque su éxito
dependerá de la capacidad del país para transformar dichas inversiones en
crecimiento económico sostenible.
Al mismo tiempo, Marruecos desempeña un papel esencial
como socio estratégico de España en materia comercial, energética y de control
de fronteras, además de ser un territorio de tránsito para miles de migrantes
procedentes del África subsahariana.
Comprender esta realidad exige analizar
simultáneamente la economía, la geopolítica y la demografía, evitando
interpretaciones simplistas. Solo mediante un enfoque basado en datos y fuentes
contrastadas es posible entender un fenómeno que afecta tanto a Marruecos como
a España y al conjunto de la Unión Europea.
Eventos como el vivido en Ceuta evidencian que las diferencias económicas, las limitadas oportunidades laborales para parte de la juventud marroquí y la posición estratégica de Marruecos como país de tránsito seguirán condicionando la presión migratoria sobre la frontera sur de Europa. La evolución de estos flujos dependerá también de factores políticos, demográficos y de cooperación entre ambos países.




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