¿Es simplemente que las petroleras aprovechan para
mantener sus márgenes? La respuesta es más compleja. En primer lugar, hay que
recordar algo fundamental: el precio de la gasolina no depende directamente
del precio del barril de petróleo.
Como hemos visto, (aquí) entre ambos existe toda una cadena:
Petróleo → transporte → refino → productos
petrolíferos → almacenamiento → distribución → gasolinera → impuestos →
consumidor.
Por tanto, para saber qué debería ocurrir con el
precio de la gasolina no debemos mirar solamente el Brent.
1.
La gasolina no se fabrica con "un barril de hoy"
Una de las razones más sencillas es que las empresas
no compran necesariamente el petróleo que van a utilizar en una gasolinera el
mismo día que venden el combustible. Existen inventarios.
Una refinería puede tener crudo almacenado y una
estación de servicio puede tener combustible en sus depósitos. También existen
productos almacenados en terminales y centros logísticos. Por eso, cuando el
precio internacional del petróleo cae hoy, el combustible que se está vendiendo
mañana puede haber sido producido con petróleo comprado anteriormente a un
precio superior. Esto introduce un cierto retraso. Pero hay un detalle todavía
más importante:
La gasolina no sigue exactamente el precio del Brent.
2. Lo que importa para la gasolina es el precio del
producto refinado
El consumidor compra gasolina, no petróleo. Por tanto,
una referencia mucho más cercana al precio que paga en el surtidor es el precio
internacional de la gasolina ya refinada, no solamente el precio del
crudo. Lo mismo ocurre con el diésel. Podemos tener una situación en la que: Brent
↓ 20% pero: gasolina refinada ↓ 10%
En ese caso, aunque el petróleo haya bajado mucho, el
precio de la gasolina no puede bajar en la misma proporción. La razón es que el
margen entre el crudo y el producto refinado (el denominado margen de refino)
puede estar aumentando. Y ese margen depende de las condiciones internacionales
del mercado de productos petrolíferos.
3. El petróleo es solamente una parte del precio final
Supongamos, de manera puramente ilustrativa, que un
litro de gasolina cuesta al consumidor: 1,70 €. No todo ese dinero
corresponde al petróleo. Podríamos imaginar, simplificando, una estructura como
esta:
0,55 € → componente relacionado con la materia prima y
refino
0,15 € → transporte, almacenamiento y distribución
0,20 € → margen comercial y otros costes
0,80 € → impuestos
Las cifras anteriores son solamente un ejemplo para
entender el mecanismo, no un desglose real de un litro concreto. Ahora
supongamos que el precio internacional del petróleo baja un 20%. Eso no
significa que los 1,70 € puedan bajar automáticamente un 20%. Porque el
petróleo representa solamente una parte del precio final. Además, los impuestos
no necesariamente bajan porque baje el petróleo. Los salarios tampoco bajan. El
mantenimiento de las refinerías tampoco. El transporte tampoco. El alquiler de
una estación de servicio tampoco. Y muchos otros costes permanecen.
Por eso existe una especie de "suelo" de
costes que hace imposible trasladar automáticamente toda la caída del petróleo
al consumidor.
4. Los impuestos son especialmente importantes
Esta es una de las razones más fáciles de comprender. Una
parte importante del precio de los carburantes corresponde a impuestos. Por
tanto, si el petróleo baja, los impuestos no necesariamente bajan en la
misma proporción.
Imaginemos, simplificando, que antes de impuestos un
litro cuesta 0,90 € y que los impuestos suponen 0,70 €. El consumidor paga: 0,90
+ 0,70 = 1,60 €
Si el componente energético baja 20%: 0,90 → 0,72 €pero
los impuestos permanecen en 0,70 €. El nuevo precio sería: 0,72 + 0,70 =
1,42 €
El petróleo podría haber bajado un 20%, pero el precio
final solamente habría bajado un 11,25%. No porque alguien haya
"robado" la diferencia, sino porque el petróleo no representaba el
100% del precio final.
Además, en España la fiscalidad de los carburantes
incluye impuestos específicos y el IVA, por lo que la estructura fiscal debe
analizarse por separado.
5. Los costes tampoco bajan al mismo ritmo
Supongamos que una refinería paga:
- electricidad;
- gas;
- salarios;
- mantenimiento;
- transporte;
- seguros;
- servicios
industriales;
- almacenamiento;
- derechos
de emisión;
- financiación.
Si el Brent cae un 20%, ninguno de esos costes tiene
por qué caer automáticamente un 20%. Algunos incluso pueden subir. Por eso el
coste total de producir y distribuir un litro de combustible puede disminuir
mucho menos que el coste de la materia prima. Esta es una cuestión fundamental:
Una caída del precio del petróleo no equivale a una
caída proporcional de los costes de toda la cadena petrolera.
6. Y aparece de nuevo el margen de refino
Aquí encontramos la otra cara del problema. Imaginemos:
Situación A
Crudo: 80 $/barril
Valor de los productos refinados: 100 $
Margen: 20 $
Ahora el petróleo baja:
Situación B
Crudo: 60 $/barril
Pero la demanda de gasolina y diésel sigue siendo
fuerte y los productos refinados solamente bajan hasta:
90 $
Margen:
90 − 60 = 30 $
El petróleo ha bajado 20 dólares. Sin embargo, el margen
de refino ha aumentado de 20 a 30 dólares. Para una refinería, esto puede
compensar parcialmente la caída del precio del petróleo.
Es precisamente por esto por lo que mirar solamente la
cotización del Brent puede llevar a conclusiones equivocadas sobre lo que está
ocurriendo en una refinería.
7. La oferta y la demanda de gasolina también importan
Supongamos que el petróleo baja porque existe una
previsión de menor crecimiento económico. Eso puede hacer bajar el precio del
crudo. Pero si, al mismo tiempo, existe una parada de varias refinerías, una
temporada de fuerte demanda de gasolina o problemas de suministro de
determinados productos, el precio de la gasolina puede mantenerse relativamente
elevado. Tenemos entonces:
Petróleo ↓
pero:
Gasolina refinada → estable o ↓ poco
Y, finalmente:
Gasolina en la estación → baja poco.
No existe una contradicción. Son mercados
relacionados, pero diferentes.
8. El mercado de productos petrolíferos tiene su
propia oferta y demanda
Este punto merece especial atención.
Existe un mercado mundial de petróleo crudo. Pero también existe un mercado de
productos derivados. Una refinería no vende "petróleo". Vende
productos. Por eso puede darse perfectamente esta situación que el crudo
baja mientras que el diésel permanece caro.
¿Por qué?
Porque puede haber mucha demanda de diésel, poca
capacidad de refino disponible, problemas logísticos, restricciones de
suministro o cambios en los patrones de consumo. En otras palabras:
El precio del petróleo y el precio del combustible
están relacionados, pero no son el mismo precio.
9. También existe un efecto de reposición
Hay otra razón que explica parte de la diferencia
entre la subida y la bajada. Una empresa que vende combustible tiene que pensar
en cuánto le costará reponer las existencias que acaba de vender. Supongamos
que una gasolinera tiene combustible comprado cuando el mercado estaba a un
precio relativamente elevado. Si el petróleo cae bruscamente, no necesariamente
puede vender inmediatamente todo el combustible existente y comprarlo de nuevo
al precio nuevo. La gestión de inventarios introduce un desfase.
Además, si una empresa redujera inmediatamente sus
precios al caer el petróleo, podría estar vendiendo existencias compradas más
caras a un precio que no cubriera adecuadamente su coste de reposición. Esto no
significa que todas las diferencias de precios puedan justificarse por los
stocks.
Pero sí explica por qué el precio del surtidor no
se mueve instantáneamente al mismo tiempo que la cotización del Brent.
10. Entonces, ¿por qué parece que las subidas son más
rápidas que las bajadas?
Aquí hay que distinguir entre una percepción real y
una afirmación que debe demostrarse con datos. No podemos afirmar que siempre
ocurra y en cualquier circunstancia que las petroleras "suban
inmediatamente y bajen lentamente". Pero sí existen mecanismos económicos
que pueden producir esa sensación:
1. El precio del crudo es
solamente una parte del precio final.
2. Los impuestos no
desaparecen cuando baja el petróleo.
3. Los costes de transporte,
almacenamiento, salarios y mantenimiento permanecen.
4. El precio de la gasolina
depende del mercado de productos refinados, no solo del Brent.
5. Los márgenes de refino
pueden cambiar.
6. Existen inventarios y
costes de reposición.
7. La oferta y demanda de
gasolina y diésel puede evolucionar de forma diferente a la del petróleo.
8. Las compañías y
estaciones de servicio tienen márgenes comerciales que también pueden variar.
Y hay una novena cuestión que conviene no olvidar: la
competencia.
Una gasolinera no fija el precio completamente a su
voluntad. Tiene que tener en cuenta los precios de sus competidores cercanos,
la demanda local, su ubicación y sus propios costes.
11. Pero existe una pregunta: ¿pueden aumentar los márgenes cuando baja el petróleo?
Sí.
Y aquí está la parte que merece ser vigilada. Si el
precio del petróleo cae, pero el precio de los carburantes cae mucho menos,
puede producirse un aumento del margen en alguna parte de la cadena. Eso no
significa automáticamente que exista un comportamiento abusivo. Puede deberse
al aumento del margen de refino, a los costes de inventario, a la logística, a
la demanda de productos refinados o a otros factores.
Pero precisamente por eso, la manera correcta de
analizarlo no es comparar simplemente Brent y gasolina. Hay que comparar el
precio del crudo → precio internacional del producto refinado → precio antes
de impuestos → precio final.
Esa comparación permite localizar dónde se produce la
diferencia.
12. La pregunta correcta
Por tanto, cuando el petróleo baja y el consumidor
observa que la gasolina no baja en la misma proporción, la pregunta correcta no
debería ser solamente:"¿Por qué la petrolera no baja el precio?" La
pregunta debería ser:
"¿Qué componente del precio no está bajando y por
qué?"
¿Es el crudo? ¿Es el margen de refino? ¿Es el
transporte? ¿Son los costes de distribución? ¿Es el margen comercial? ¿Son los
impuestos? ¿Es el coste de reposición? ¿Es la oferta y demanda de gasolina o
diésel?
Solo después de responder a esas preguntas podemos
saber dónde está realmente la diferencia. Y esta es precisamente la razón por
la que analizar el precio del petróleo aisladamente puede resultar engañoso.
Una
última idea
La mejor forma de explicarlo es imaginar que el precio
de la gasolina tiene varios engranajes.
Brent ↓no significa automáticamente: gasolina ↓ en la
misma proporción.
Lo que ocurre es: Brent ↓coste del crudo ↓hay que
ver qué ocurre con el margen de refino; hay que sumar transporte,
almacenamiento y distribución; hay que añadir el margen comercial; se aplican
los impuestos; precio final del surtidor

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