viernes, 14 de agosto de 2026

¿PORQUÉ CUANDO BAJA EL PETROLEO LA GASOLINA NO BAJA IGUAL?
















Hay otra cuestión que suele provocar frustración entre los consumidores. Cuando el petróleo sube con fuerza, el precio de los carburantes suele reaccionar con rapidez. Sin embargo, cuando el petróleo vuelve a bajar, muchas veces tenemos la sensación de que la gasolina y el diésel bajan menos y más despacio.

¿Es simplemente que las petroleras aprovechan para mantener sus márgenes? La respuesta es más compleja. En primer lugar, hay que recordar algo fundamental: el precio de la gasolina no depende directamente del precio del barril de petróleo.

Como hemos visto, (aquí) entre ambos existe toda una cadena:

Petróleo → transporte → refino → productos petrolíferos → almacenamiento → distribución → gasolinera → impuestos → consumidor.

Por tanto, para saber qué debería ocurrir con el precio de la gasolina no debemos mirar solamente el Brent.

1. La gasolina no se fabrica con "un barril de hoy"

Una de las razones más sencillas es que las empresas no compran necesariamente el petróleo que van a utilizar en una gasolinera el mismo día que venden el combustible. Existen inventarios.

Una refinería puede tener crudo almacenado y una estación de servicio puede tener combustible en sus depósitos. También existen productos almacenados en terminales y centros logísticos. Por eso, cuando el precio internacional del petróleo cae hoy, el combustible que se está vendiendo mañana puede haber sido producido con petróleo comprado anteriormente a un precio superior. Esto introduce un cierto retraso. Pero hay un detalle todavía más importante:

La gasolina no sigue exactamente el precio del Brent.

2. Lo que importa para la gasolina es el precio del producto refinado

El consumidor compra gasolina, no petróleo. Por tanto, una referencia mucho más cercana al precio que paga en el surtidor es el precio internacional de la gasolina ya refinada, no solamente el precio del crudo. Lo mismo ocurre con el diésel. Podemos tener una situación en la que: Brent ↓ 20% pero: gasolina refinada ↓ 10%

En ese caso, aunque el petróleo haya bajado mucho, el precio de la gasolina no puede bajar en la misma proporción. La razón es que el margen entre el crudo y el producto refinado (el denominado margen de refino) puede estar aumentando. Y ese margen depende de las condiciones internacionales del mercado de productos petrolíferos.

3. El petróleo es solamente una parte del precio final

Supongamos, de manera puramente ilustrativa, que un litro de gasolina cuesta al consumidor: 1,70 €. No todo ese dinero corresponde al petróleo. Podríamos imaginar, simplificando, una estructura como esta:

0,55 € → componente relacionado con la materia prima y refino

0,15 € → transporte, almacenamiento y distribución

0,20 € → margen comercial y otros costes

0,80 € → impuestos

Las cifras anteriores son solamente un ejemplo para entender el mecanismo, no un desglose real de un litro concreto. Ahora supongamos que el precio internacional del petróleo baja un 20%. Eso no significa que los 1,70 € puedan bajar automáticamente un 20%. Porque el petróleo representa solamente una parte del precio final. Además, los impuestos no necesariamente bajan porque baje el petróleo. Los salarios tampoco bajan. El mantenimiento de las refinerías tampoco. El transporte tampoco. El alquiler de una estación de servicio tampoco. Y muchos otros costes permanecen.

Por eso existe una especie de "suelo" de costes que hace imposible trasladar automáticamente toda la caída del petróleo al consumidor.

4. Los impuestos son especialmente importantes

Esta es una de las razones más fáciles de comprender. Una parte importante del precio de los carburantes corresponde a impuestos. Por tanto, si el petróleo baja, los impuestos no necesariamente bajan en la misma proporción.

Imaginemos, simplificando, que antes de impuestos un litro cuesta 0,90 € y que los impuestos suponen 0,70 €. El consumidor paga: 0,90 + 0,70 = 1,60 €

Si el componente energético baja 20%: 0,90 → 0,72 €pero los impuestos permanecen en 0,70 €. El nuevo precio sería: 0,72 + 0,70 = 1,42 €

El petróleo podría haber bajado un 20%, pero el precio final solamente habría bajado un 11,25%. No porque alguien haya "robado" la diferencia, sino porque el petróleo no representaba el 100% del precio final.

Además, en España la fiscalidad de los carburantes incluye impuestos específicos y el IVA, por lo que la estructura fiscal debe analizarse por separado.

 

5. Los costes tampoco bajan al mismo ritmo

Supongamos que una refinería paga:

  • electricidad;
  • gas;
  • salarios;
  • mantenimiento;
  • transporte;
  • seguros;
  • servicios industriales;
  • almacenamiento;
  • derechos de emisión;
  • financiación.

Si el Brent cae un 20%, ninguno de esos costes tiene por qué caer automáticamente un 20%. Algunos incluso pueden subir. Por eso el coste total de producir y distribuir un litro de combustible puede disminuir mucho menos que el coste de la materia prima. Esta es una cuestión fundamental:

Una caída del precio del petróleo no equivale a una caída proporcional de los costes de toda la cadena petrolera.

6. Y aparece de nuevo el margen de refino

Aquí encontramos la otra cara del problema. Imaginemos:

Situación A

Crudo: 80 $/barril

Valor de los productos refinados: 100 $

Margen: 20 $

Ahora el petróleo baja:

Situación B

Crudo: 60 $/barril

Pero la demanda de gasolina y diésel sigue siendo fuerte y los productos refinados solamente bajan hasta:

90 $

Margen:

90 − 60 = 30 $

El petróleo ha bajado 20 dólares. Sin embargo, el margen de refino ha aumentado de 20 a 30 dólares. Para una refinería, esto puede compensar parcialmente la caída del precio del petróleo.

Es precisamente por esto por lo que mirar solamente la cotización del Brent puede llevar a conclusiones equivocadas sobre lo que está ocurriendo en una refinería.

7. La oferta y la demanda de gasolina también importan

Supongamos que el petróleo baja porque existe una previsión de menor crecimiento económico. Eso puede hacer bajar el precio del crudo. Pero si, al mismo tiempo, existe una parada de varias refinerías, una temporada de fuerte demanda de gasolina o problemas de suministro de determinados productos, el precio de la gasolina puede mantenerse relativamente elevado. Tenemos entonces:

Petróleo ↓

pero:

Gasolina refinada → estable o ↓ poco

Y, finalmente:

Gasolina en la estación → baja poco.

No existe una contradicción. Son mercados relacionados, pero diferentes.

8. El mercado de productos petrolíferos tiene su propia oferta y demanda

Este punto merece especial atención. Existe un mercado mundial de petróleo crudo. Pero también existe un mercado de productos derivados. Una refinería no vende "petróleo". Vende productos. Por eso puede darse perfectamente esta situación que el crudo baja mientras que el diésel permanece caro.

¿Por qué?

Porque puede haber mucha demanda de diésel, poca capacidad de refino disponible, problemas logísticos, restricciones de suministro o cambios en los patrones de consumo. En otras palabras:

El precio del petróleo y el precio del combustible están relacionados, pero no son el mismo precio.

9. También existe un efecto de reposición

Hay otra razón que explica parte de la diferencia entre la subida y la bajada. Una empresa que vende combustible tiene que pensar en cuánto le costará reponer las existencias que acaba de vender. Supongamos que una gasolinera tiene combustible comprado cuando el mercado estaba a un precio relativamente elevado. Si el petróleo cae bruscamente, no necesariamente puede vender inmediatamente todo el combustible existente y comprarlo de nuevo al precio nuevo. La gestión de inventarios introduce un desfase.

Además, si una empresa redujera inmediatamente sus precios al caer el petróleo, podría estar vendiendo existencias compradas más caras a un precio que no cubriera adecuadamente su coste de reposición. Esto no significa que todas las diferencias de precios puedan justificarse por los stocks.

Pero sí explica por qué el precio del surtidor no se mueve instantáneamente al mismo tiempo que la cotización del Brent.

10. Entonces, ¿por qué parece que las subidas son más rápidas que las bajadas?

Aquí hay que distinguir entre una percepción real y una afirmación que debe demostrarse con datos. No podemos afirmar que siempre ocurra y en cualquier circunstancia que las petroleras "suban inmediatamente y bajen lentamente". Pero sí existen mecanismos económicos que pueden producir esa sensación:

1. El precio del crudo es solamente una parte del precio final.

2. Los impuestos no desaparecen cuando baja el petróleo.

3. Los costes de transporte, almacenamiento, salarios y mantenimiento permanecen.

4. El precio de la gasolina depende del mercado de productos refinados, no solo del Brent.

5. Los márgenes de refino pueden cambiar.

6. Existen inventarios y costes de reposición.

7. La oferta y demanda de gasolina y diésel puede evolucionar de forma diferente a la del petróleo.

8. Las compañías y estaciones de servicio tienen márgenes comerciales que también pueden variar.

Y hay una novena cuestión que conviene no olvidar: la competencia.

Una gasolinera no fija el precio completamente a su voluntad. Tiene que tener en cuenta los precios de sus competidores cercanos, la demanda local, su ubicación y sus propios costes.

11. Pero existe una pregunta: ¿pueden aumentar los márgenes cuando baja el petróleo?

Sí.

Y aquí está la parte que merece ser vigilada. Si el precio del petróleo cae, pero el precio de los carburantes cae mucho menos, puede producirse un aumento del margen en alguna parte de la cadena. Eso no significa automáticamente que exista un comportamiento abusivo. Puede deberse al aumento del margen de refino, a los costes de inventario, a la logística, a la demanda de productos refinados o a otros factores.

Pero precisamente por eso, la manera correcta de analizarlo no es comparar simplemente Brent y gasolina. Hay que comparar el precio del crudo → precio internacional del producto refinado → precio antes de impuestos → precio final.

Esa comparación permite localizar dónde se produce la diferencia.

12. La pregunta correcta

Por tanto, cuando el petróleo baja y el consumidor observa que la gasolina no baja en la misma proporción, la pregunta correcta no debería ser solamente:"¿Por qué la petrolera no baja el precio?" La pregunta debería ser:

"¿Qué componente del precio no está bajando y por qué?"

¿Es el crudo? ¿Es el margen de refino? ¿Es el transporte? ¿Son los costes de distribución? ¿Es el margen comercial? ¿Son los impuestos? ¿Es el coste de reposición? ¿Es la oferta y demanda de gasolina o diésel?

Solo después de responder a esas preguntas podemos saber dónde está realmente la diferencia. Y esta es precisamente la razón por la que analizar el precio del petróleo aisladamente puede resultar engañoso.

Una última idea

La mejor forma de explicarlo es imaginar que el precio de la gasolina tiene varios engranajes.

Brent ↓no significa automáticamente: gasolina ↓ en la misma proporción.

Lo que ocurre es: Brent ↓coste del crudo ↓hay que ver qué ocurre con el margen de refino; hay que sumar transporte, almacenamiento y distribución; hay que añadir el margen comercial; se aplican los impuestos;  precio final del surtidor

Por eso el movimiento del petróleo se transmite al consumidor, pero no de forma mecánica ni proporcional. Y precisamente ahí es donde está una de las claves para entender por qué los beneficios de las compañías energéticas. 

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